El origen de este complemento de la
mesa, se remonta la época de los salinum romanos, un pequeño vaso
que era contenedor de la sal necesaria para sazonar los alimentos.
Se trataba de un elemento conceptual fundamental en el servicio domestico
de los romanos, heredándose generacionalmente de padres a hijos.
Generalmente eran hechos sobre metal de plata y solo las familias de
escasos recursos los utilizaban en materiales enlozados.
Como un objeto de lujo en la mesa de los
poderosos, muchas veces su forma adoptaba complejos artísticos
extraordinarios y sumamente bellos, llegando a representar papeles
religiosos y emblemáticos en la Roma del pasado. Al sentarse a la mesa la
familia completa, antes de dar comienzo a la comida, el jede de la casa
espolvoreaba con sal la mola salsa, ofreciéndola como ofrenda a los
dioses lares. En el Museo Británico se encuentran unos pequeños vasos de
plata hallados en Francia y otros en Bosco Reale cerca de Pompeya
que provienen de esa época.
Durante la Edad Media, los saleros se
convirtieron en piezas imponentes de ceremoniales de mesa, realizados en
plata y lujosamente adornados ostentaban frecuentemente formatos de
relojes de arena, animales y barcos entre otros no menos agradables.
Solamente durante el siglo XVII se realizaron saleros artísticos, cuyos
estilos fueron cambiando acorde con las épocas sucesivas, artesanías
destacadas fueron las realizadas durante el periodo Victoriano en
Inglaterra, Scroll Salt, es el nombre de uno de los diseños para
saleros de plata y cerámica fabricados en ese país en forma de
"S" hacia su parte superior, Trencher Salt, es el nombre ingles
de otros modelos pequeños de uso individual hechos en formato oval
poligonal, que se realizaron también en plata y cerámica.
El salero mas famoso conocido esta hecho
en Oro, madera de ébano y esmaltes, perteneciendo su creación a
Benvenuto Cellini y data de entre los años 1500 a 1571. Esa obra maestra
con personajes de bulto redondo fabricado para el Rey Francisco I de
Francia, puede ser admirado hoy en el Museo de Historia del Arte en la
Ciudad de Viena. Se trata de una joya de excelente cincelado a mano,
representativa del mar y la tierra en base a los vientos y las estaciones,
con una elaborada alegoría icnográfica que el propio Cellini destaca en
sus escritos. Este salero en realidad y por su gran tamaño, puede ser
considerada como un centro de mesa que el mismo rey le confió para ser
utilizado en los banquetes de la corte real, siendo en el presente el
salero mas famoso que haya conocido.
Por tratarse de una obra histórica,
relataremos como Cellini la concibió según sus propios relatos en la
obra " I Trattati dell oreficeria e della escultura" .
Lleva superpuestas estatuillas de
personajes medio recostados, uno de los cuales (Neptuno), armado con un
tridente representa al Océano, acompañado por cuatro caballos marinos
(para la sal), mientras que el otro (Berenciat), simboliza la tierra, según
el mismo, un templo jonico para la pimienta. Algunos peces juegan entre
las ondas alrededor de la barca y también se advierten algunos monstruos
marinos. Neptuno se encuentra ejecutado de pleno relieve en la placa de
oro repujada a cincel. En el otro extremo, en el que se encuentra
representada la costa, una mujer de igual dimensión a la de Neptuno,
representa la tierra (Berensita), sus piernas, que se entregan al igual
que las de Neptuno, se encuentran una extendida y otra replegada,
aludiendo así a la montaña y la llanura.
En la mano de esta figura descansa un
pequeño templo de orden jonico, espléndidamente decorado, destinado a
contener la pimienta, y con la mano derecha sostiene el cuerno de la
abundancia repleto de los mas ricos frutos. La costa en que esta figura
descansa, se halla esmaltada en flores y follajes en las cuales existen
diversas especies de animales que libran combates simulados.
Resulta así que tanto el mar como la
tierra, se encuentran rodeados por productos que les son propios. El pie o
base en forma de zócalo ovalado, se encuentra adornado con ocho pequeños
huecos ornamentados por cuatro figuras simbólicas, La Aurora, el Día, el
Crepúsculo y la Noche, para cuya realización Cellini se inspiro en
Miguel Ángel.
Los vientos separan esas figuras, y con
otras cuatro figurillas son representadas la Primavera, el Verano, Otoño
e Invierno respectivamente. Las aristas de los huecos, así como otras
partes de este zócalo se encuentran guarnecidas de filetes en madera de
ébano, que sirven al solo efecto que las figuras resalten notablemente.
En la parte inferior van colocadas
cuatro bolitas de marfil que girando sobre el zócalo en el que se
encuentran modo de medio escondidas, permiten mover el salero cómodamente.
Tanto los frutos como las flores, follajes, tronco de árboles y ondas del
mar, se encuentran esmaltados con mucho arte y gracia.
En 1540 Cellini realizo una maqueta en
cera de esta obra, siendo la única que puede atribuírsele sin
discusiones, cuando el rey Francisco I la vio exclamo, " Es algo
cien veces mas divino de lo que yo mismo había soñado"
Este hombre hace milagros y nunca debería dejar de trabajar.
El Rey lo llamo luego a Francia donde le
instalo un taller en el Palacio de Nesle donde el artista termino
ejecutando esta pieza, recibiendo a cambio la suma de mil escudos de oro,
por su estilo la pieza en cuestión es un ejemplo viviente de lo que se ha
calificado como manierismo.